Sueños…

10ª 2020 – Arzúa -Pedrouzo

Realmente, donde siempre he dormido bien, a pierna suelta, ha sido en casa, y especialmente en Albares, aunque también en Alcalá, salvo alguna vez que Marian, puntualmente por trabajo, ha pasado la noche fuera, y he extrañado, inconscientemente, inquieto, su ausencia…

En mis Caminos, además de añorar mi cama, almohada y compañera de sueños, además de acostarme la mayoría de noches embutido en mi cálido saco de dormir, lo cual me da una confortabilidad del 1 al 10 entorno al 2,75… lo que menos hago es dormir… por lo que de soñar en la noche mejor ni hablemos… En el Camino, soy más de soñar mientras camino embobado, pensativo, reflexivo y guardando con mimo cada percepción para revivirla cuando esté lejos de él.

Esta noche, en el albergue San Francisco, no ha sido distinto. Dormir, dormí lo justo como viene siendo habitual, soñar, soñé lo de costumbre, nada… al menos que yo recuerde, pero descansar, descansé. Que más se puede pedir, ¿no?

Un inciso para hacer una reseña especial del albergue de esta noche, para mi gusto, en el top five de mi Camino Frances desde Sant Jean Pied de Port.

A las 07:24 cerraba la puerta del albergue desde el propio Camino y, tras enviar la autofoto a la familia y la activación de app’s, seguía las indicaciones para adentrarme, sumergirme, nuevamente en mi sueño de hoy, hecho realidad, por suerte, un día más…

Aún predominaba la oscuridad, rota tenuemente por el alumbrado público, y con las primeras y leves pinceladas del alba… todavía por las callejuelas de Arzúa, protagonistas y parte del inicio del Camino de hoy, hacía mis primeras fotos… la sensación térmica era de frescor considerable, contenido, concentrado, sin necesidad de apoyo por el viento… hacía frío, pero soportable, esa temperatura idónea para caminar con carga, que no de paseo sin más… la luna era visible, casi completa, a falta de una uña en su parte inferior, lo cual hacía que, incluso estando oculta o semi oculta por las nubes bajas e inconsistentes, su claridad iluminaba el sendero a seguir ya en las afueras del núcleo urbano.

Cuando llevaba escasamente quince minutos caminando, con varias pausas para intentar inmortalizar y recoger algún plano mínimamente aceptable de lo que tenía ante mí, llegaba a una pequeña hondonada, con Arzúa ya a mi espalda y con toda la jornada aún por delante, pero eran tal las sensaciones que recibía por los únicos sentidos disponibles aún a esas horas… el oido y el olfato… que me paraba, procurando no hacer ruidos que contaminasen aquel momento… tan solo el ladrido de un mastín, que había dejado atrás hacía muy poco, a su compás, tenaz, constante, casino, pero por suerte ya a media distancia, rompía el embrujo del momento…

Había llegado al curso de un pequeño riachuelo, el cual localiza primero por maltrecho oido y posteriormente buscaba ayudado por la linterna… el viento soplaba suave, pero aprovechando cualquier pequeño resquicio natural, o artificial, para silbar sutil, pero melódicamente para acompañar el momento… y para rematar la escena acustica… el trinar de un par o tres pajarillos, sin posibilidad de identificar como especie para mi, pero reconocibles en muchas ocasiones en el Camino… allí, con aquella maravillosa banda sonora, irrepetible e irreproducible, de fondo, me paraba para deleitarme con el momento y, poco después, intentar capturarlo con la grabadora del móvil y compartirla en el grupo de la familia y con mi pensado compañero para este año, ausente pero presente, el puñetero Capitan Fanegas, también conocido como Paulito por mí, y como Paul Alan Putnam para casi todos los demás…

La mañana empezaba más que mejor. Después de invertir una parte de mi tiempo en no hacer más que oír, escuchar, sentir y respirar, sin hacer ruido, en aquella maravillosa depresión, solo de orografía… reanudaba el caminar para primero ascender un sendero de hojarasca con importante vegetación a ambos lados y que al concluir la leve subida me iba a depositar en un bosque de eucaliptos, donde volver a recibir, por segundo día consecutivo, y gratuitamente, una sesión de vahos naturales…

Hoy he podido respirar y oler todo lo de ayer pero con una particular diferencia… parecida simple vista, pero muy diferente en nariz… (me disculpen los lectores sensibles escatológicamente hablando)… hoy, la mayoría, por no decir la totalidad, de las explotaciones ganaderas de vacuno eran de vacas lecheras (las blancas y negras), frente a las “rubias gallegas”de días anteriores… si, son vacas, pero creo que no son lo mismo. Sin ser tampoco un entendido en esto, mi percepción es que la “rubia” pasta libremente por los verdes prados y pace, caga y mea plácidamente en ellos, mientras que la lechera, lo hace en la propia explotación o en la parcela limítrofe… comiendo pasto seco y cereales en grano, y meando y cagando en un espacio mucho más reducido… esta guarrería aparentemente escatológica que comento es para intentar trasmitir que hoy, discurriendo en varios puntos junto a estas explotaciones ganaderas de vaca lechera, he podido comprobar que el hedor es mucho más fuerte y desagradable cuando se trata de vacas lecheras que cuando lo es de vacas rubias para carne… pero no hay base científica, solo olfativa… 😉

La jornada ha vuelto a ser maravillosa. Si empezaba con una temperatura realmente baja, antes de media mañana, cuando hacía la segunda paraba, a las 10:30, en un “oasis” operativo,increíblemente abierto, para desayunar algo, aprovechaba y me quitaba el neopreno para seguir solo con la camiseta y la chaqueta polar. La parada era, ni larga ni corta, lo justo para apretarme un bocadillo de tortilla francesa, mejorable, pero que con un poco de hambre, ganas y sin ser exquisito, estando además ayudado por una Estrella y en un entorno bastante agradable (aunque artificial), comerse la triste y seca tortilla francesa no me ha supuesto un gran esfuerzo, ni más de veinte minutos de parada en total.

Desde allí, con el sol incomprensiblemente apretando a estas alturas del año, de justicia incluso en algún punto del recorrido y durante un trecho, además, habiendo ganado en intensidad y perpendicularidad, el tiempo dedicado a hacer fotografías y el número de ellas disminuía considerablemente, por lo que se avivaba mi ritmo de caminar, o al menos se hacía más constante, parando para hacer alguna foto, pero sin la misma dedicación ya que el resultado, con una luz tan fuerte y seca, desmerece muy mucho los resultados.

Así, con solo dos paradas de avituallamiento y un par más técnicas para desprender de capas la cebolla, iba a llegar al destino de hoy sin mucho más reseñable… bueno sí, la primera parada, a las 09:45, la hacía en un lugar mítico del Camino… la Casa Tía Dolores. Un pequeño bar donde su principal producto a la venta es una cerveza artesanal, de nombre Peregrina, y cuya particularidad es que, los peregrinos que allí paran y disfrutan de una botella, cuando la han dado fin, personalizan con un rotulador blanco (tipex) su culo para depositarla de manera imperecedera, contribuyendo al peculiar decorado en las afueras del local. Yo, a pesar de las horas, y de no haber aún desayunado, me veía en la obligación de cumplir escrupulosamente con el ritual… Verdad es que no soy de cervezas artesanas, pero esta estaba realmente buena, podría pasar perfectamente por una pilsen en una cata a ciegas…

Las dos paradas técnicas a las que hacía alusión eran, primeramente para a las 08:20 quitarme el chubasquero, había visto en la app del tiempo que había un 50% de probabilidad de lluvia entre las 7 y las 9, por lo que en previsión de nuevos “calabobos” o “calarafas”, prefería pecar por exceso que hacerlo por defecto… pero cuando llevaba prácticamente una hora caminando, me sobraba alguna capa más, pero de momento me despojaba solo del chubasquero impermeable… estaba claro que no iba a llover. La segunda era para, poco después de las 11, volver a quitarle camisas a esta cebolla… y quedarme solo con la camiseta… el sol a esa temprana hora, cuando se estaba a cubierto del aire que de vez en cuando soplaba, apretaba considerablemente…

Y así, en mangas de camisa/camiseta y con ganas de remangarme los pantalones, a las 12:53 llegaba a Pedrouzo para, tras hacer el debido selfie de anunciación de llegada, registrarme en el albergue que hay junto al cartel donde me había inmortalizado (Albergue O Burgo) y una vez allí, liarme con mis rutinas previas a la hora de ir a comer, esta vez incluido colada que, previo pago, te hace la gente del albergue, lavado y secado, para de este llegar a casa, pasado mañana, con la ropa limpia, libre de posibles bichos, aunque con total seguridad todo volverá a pasar por la lavadora…

Con todo hecho, cogía la tableta, mi sobre número 10 y me desplazaba 150 metros más allá del albergue, por la carretera nacional que atraviesa la población de Pedrouzo para, siguiendo la sugerencia del hospitalero y propietario del albergue, comer en el asador parrilla Stop, de parada obligada en el pueblo si fueres de buen yantar…

De primero, a lo seguro! Un clásico… Caldo gallego! De segundo, habiendo parrilla con brasas en su punto, que miré de soslayo al entrar, algo a la parrilla… entre la conocida costilla y el tradicional secreto, me lanzaba a conocer mundo probando la “picaña”… según me dijo quien me atendía, se trataba de una pieza de la pantorrilla de la ternera… como a día de hoy sigo siendo libre a la hora de comer, que no vegetariano ni vegano, me pareció oportuno, correcto y una digna probatura… una vez en palto y luego en boca… otra pieza más de una rica ternera gallega! Y acompañada de patatas gallegas fritas! Si la ternera es extraordinariamente rica en esta tierra, las patatas no lo son menos… uhmmmmm… y de postre, renunciando a mi debilidad, mi tarta de Santiago, hoy lanzado a conocer mundo, me atrevía con el flan casero! Una vez emplatado y frente a mi, el flan resultaba ser un pudín casero, bueno por ser casero, pero no para recordar…

Menos mal que, a falta postre para el recuerdo, me quedará, siempre, el repostre… mi sobre número 10… sobresaliente!

Este Camino, que mañana, salvo gran imprevisto espero finalizar, lo empezaba, como muchos sabéis, hace cuatro años, caminando en la oscuridad de aún una noche cerrada, al otro lado de los Pirineos, un 15 de diciembre de 2016… Lo iniciaba sin saber cuando y si realmente algún día lo podría finalizar llegando a Santiago de Compostela, ni lo que me depararía entre medias… pero lo iniciaba con toda la ilusión posible, con esperanza y deseo de finalizarlo algún día… ese día, casi cuatro años después, será mañana… y con mucho vivido, sufrido y perdido por el Camino…

Ha sido un Camino muy deseado, programado, pero que se ha visto obligado a modificar por distintas situaciones… pero, seguramente, mañana se habrá completado y habré cumplido mi deseo, hacer completo el Camino de Santiago Frances, desde San Jean Pied de Port hasta la Plaza del Obradoiro… a plazos, en entras, en distintos años, pero mi SUEÑO hecho realidad!

Nadie nos regala nada! Salvo la vida… Pero tampoco nadie puede ni debe quitarnos nuestros sueños… hacerlos realidad está dentro de nosotros, seguramente no sea fácil, requerirá dedicación, esfuerzo, compromiso, disciplina, tesón, constancia, adaptarse a las circunstancias, superar inconvenientes, pero si se desea, si realmente se quiere y se está dispuesto a ello, con tiempo, sin prisas, paso a paso, lo sueños pueden hacerse realidad… y mañana espero poder gozar al confirmarlo…

Hoy, sin acabar de haber cumplido mi sueño en este Camino, pero a pocas horas de cerrar capítulo, empezaba a soñar con uno mucho más lejano y a lo grande… Mentiría si digo que no se me había pasado por la cabeza, pero muy fugaz e inconsistente…

Al abrir, después del falso flan casero, pero al menos pudín de elaboración propia, mi sobre número 10… después también la foto, subtitulada “momentAzos” y en la que aparezco vestido con mis mejores galas posibles y de nunca jamás, escoltado por las dos novias… recuerdo aquel momento perfectamente… todos los invitados estaban ya en sus mesas después del coctel de bienvenida… en el que ni ellas ni yo habíamos picado a penas nada, aunque a mi al menos no me hubiese faltado nunca una cerveza que llevarme a la boca… con todos sentados, tuvimos los tres nuestro momento, para picar algo de pié, junto a una barra donde se había servido el aperitivo, y disfrutar de aquel momentAzo con una cerveza en la mano… inolvidable día e inolvidable momento…

El sobre contenía otra foto… las mismas novias, ya madres, con sus dos pequeños, en foto “robada” con las Alicias juntas y Patricia junto a Manuel dentro de una “jarra de cerveza”… y con el incomprensible pié de foto “caña Aquí” (sin por favor, ni nada)…

A las fotos le acompañaban unas tortugas coloreadas por ellos, Alicia y Manuel, mis nietos… y una carta que firmaban las tres, Alicia, Patricia y mi nieta, y Manuel…

Hoy vuelvo a tener un sueño, el cual espero cumplir algún día, como mañana el de llegar a Santiago después de haberlo iniciado hace casi cuatro años… no hay prisa, no hay necesidad, ni obligación, pero si deseo, ilusión y proposito para ojalá, algún día, poder vivir, sentir, disfrutar, sufrir y transmitir mi pasión, sobre el terrreno, por el Camino, a mis nietos… pero antes de eso, me queda mañana, porque mañana, mañana, más!

#Buencamino

#Novoysolo

#Vamosjuntos

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