Cambio de planes…

7ª 2020 – Portomarín – Palas de Rei

Dentro del infortunio que fue y me supuso la cancelación de la reserva en Ventas de Narón para haber pasado la noche de ayer, fui un afortunado al elegir, al azar, el albergue “pasiño a pasiño”…

Después de haber estado toda la tarde liado con mis cosas (coladas y escritos), haciendo solo una pausa de ambas para dar buena cuenta de un bocadillo de bacón con queso y un par de Estrellas, para bajarlo, al final me dieron las tantas acabando de escribir y subir las fotos al blog. Justo antes de salir en busca del tentempié al bar de justo enfrente, apareció por allí la mujer que amablemente me había recibido, registrado y llevado hasta mis aposentos, me comunicaba que solo estábamos otro peregrino y yo, algo que desconocía, debió llegar y entrar mientras yo disfrutaba en el Mirador del primero, segundo, postre y repostre…

Me decía la buena mujer que, como solo estábamos los dos, que si a mi no me importaba, cuando me fuese a ir a la cama, que por favor, cerrase la puerta del albergue con llave, mostrándome donde la tenía “escondida”. Me comentaba además que el otro peregrino, del que yo de momento desconocía su compañía como compañero de albergue, extrañamente se había metido en una habitación contigua a la mía, la doce, sin saber muy bien por qué, ya que se le había acomodado en la misma que a mi, pero que como estábamos los dos solos, pues que tampoco pasaba nada, sus razones tendría…

Yo le confirmaba que no tenía inconveniente en quedarme de “hospitalero” para echar la llave cuando el compañero de albergue, que no de habitación, llegase, yo tenía previsto quedarme hasta seguramente más delas once escribiendo… ella me lo agradecía y se iba no sin antes decirme que si necesitaba cualquier cosa o surgía cualquier contratiempo, la llamase al móvil que estaba apuntado en una cuartilla colgando de la pared… ella salía y yo con ella al bar de enfrente.

Bien satisfecho por el bocata y las cervezas, volvía a cruzar la calle Mayor y entraba al albergue para retomar mis escritos, el tema colada ya era historia, todo estaba debidamente guardado, compartimentado en bolsas estancas de las de congelados. Cuando llevaba ya un rato inmerso en el teclado del iPad aparecía el compañero de morada, cruzaba con él, intentando no ser descortés ni desagradable, cuatro palabras, él se mostraba distante, esquivo y reacio a entablar conversación, algo que no podía yo agradecerle más, siempre! Especialmente en ese momento que estaba embebido en avanzar mi crónica diaria… la media docena de palabras que pudo pronunciar fueron suficientes para hacerme una composición de lugar… era catalán! Por el acento, y separatista!!! (Se había separado de habitación)… algo a lo que quizá le empujase a tomar la decisión la bandera de españa que siempre llevo plegada pero a la vista en mi mochila y las evidencias en mi gorra que colgaba de uno de los cuatro mástiles de mi litera…

Hoy he dormido bastante bien, me acosté tarde, algo más tarde de las doce, pero me dormí enseguida… y me desperté también pronto la primera vez.. no eran ni las dos y ya me había despertado y mirado la hora, volví a buscar el sueño y, antes de que me quisiera dar cuenta, el ya me había encontrado a mi, me he despertado una vez más a las tres y veinte y luego a las cinco cincuenta y tres… tenía tiempo aún para echar otra cabezada, había fijado extraordinariamente y… a lo loco, el despertador a las siete, hoy iba a ser un camastrón en toda regla… no contaba con que mi vejiga me iba a empujar y sacar del saco y llevar de la oreja al baño antes de las seis y media… pero me daba igual, volvía a MI habitación exclusiva y a tumbarme e introducir medio cuerpo dentro del saco mientras hacía tiempo, ya sabiendo que no iba a volver a dormir, consultando previsión de tiempo, recorrido hasta Palas de Rey (como si no lo conociese) y echado un vistazo a la siguiente jornada… tentado, valorando, si empalmar una con otra y, en lugar de parar en Palas, tirar hasta Melide, hacer otra vez treinta y nueve en lugar de los veinticinco llegando solo a Palas de Rey…

Cuando estaba acabando los preparativos, después de la ducha energizante de la mañana, escuchaba al “separatista” salir de la habitación, bajar las escaleras y abrir la puerta de madera, la que no requería llave y me había indicado el día anterior que por ella debía salir, a la hora que quisiera, pero que me asegurase de llevar todo conmigo, porque una vez que se sale y se cierra, ya no se puede entrar, y la otra puerta, la principal, estaría cerrada con llave. A los pocos minutos hacia lo mismo, asegurándome de levar todo (como siempre) y de que se quedaba bien cerrada la puerta.

Foto en la puerta, WhatsApp compartiendo foto y ubicación, activación de Apps y a lío… eran las 07:35. Hacía una temperatura sorprendentemente templada, confirmando los 16º que marcaba la aplicación. Enfilaba la bajada hasta el río, cruzaba la pasarela y, antes de tomar el sendero boscoso ascendente que perfectamente recordaba por haberse quedado grabado en la retina la primera vez que lo ascendimos en bicicleta, y que años después tuve la suerte de caminar en compañía de Marían y Carlos, nuevamente, y de mis recién estrenados amigos albarucos. Justo antes de iniciar la subida, haciendo caso a la previsión consultada en el móvil y al evidente cielo nuboso, paraba para cubrir la mochila con el impermeable, no recurriendo yo al chubasquero ya que sabía que, en la subida, me iba a sobrar el neopreno, como para echarle más… además, si caía algo, seguramente no sería mucho…

En apenas media hora la frondosa subida por aquel “túnel del tiempo” era pasado… recuperaba aliento y comenzaba a llanear por el agradable sendero, a la vista y al pisar, flaqueado por prados de un verde tan intenso que parecían pasado por el filtro de alguna app de retoque y postureo. No llovía, pero parecía que se podría animar a caer alguna gota en cualquier momento… en breve tendría el inevitable encuentro con la carretera que llevaría zurcido a ella el sendero con una vistosa puntada en la que seguían predominado los intensos verdes, salpicados con otros menos llamativos o parduscos tan típicos del otoño… primero llevaba la carretera enhebrada a mi brazo izquierdo, para poco después cruzarla y cogerme por el derecho… hemos cambiado de brazo un par de veces más, pero durante un buen trecho hemos ido acompañados, solo nos teníamos el uno al otro… no había más nadie, ni tráfico… puntualmente nos soltábamos para visitar alguna pequeña población y permitiéndome rozarme con entornos más naturales, zonas boscosas, caminar entre prados, pero volviendo a esperarme unos cientos de metros más adelante… la carretera, el asfalto, hoy iba a ser mi compañía durante muchos kilometros, pero eso si, siempre coqueta, arreglada, como vestida de domingo para acompañarme.

La jornada de hoy, a pesar de ver y/o pisar mucho alquitrán, ha sido muy agradable a la vista por el entorno, pero desoladora en cuanto a actividad y vida en el Camino… TODO, prácticamente TODO, cerrado… He visto, como todos estos días, más animales que personas… hoy, además de perros, gatos, vacas y pajarillos… también algún caballo y ovejas… la cosa pinta igual de mal o peor según avanzo…

A las 10:30 llegaba a Ventas de Narón. Me paraba en la puerta cerrada de Casa el Molar para, descansar un poco de la mochila y, ya de paso, airear un poco el jamón y chorizo que me queda, y pasar a ambos por el fijo de la navaja, al igual que al mendrugo de pan gallego que me sobro, y lleve del menú del Mirador… todo ello acompañado de un trago de tinto y de una visita sorpresa… un mastín buenachon que llegaba hasta mi seguramente atendiendo al olorcito del chorizo… No lo había visto llegar. Cuando he levantado una vez la vista de la navaja me lo he encontrado frente a mi, a poco más de un metro, mirándome tristón, con ojos de cordero degollado, suplicando una cata… tras mi sorpresa y sobresalto inicial, tras ver su bondad en la mirada, le hablaba y lanzaba a l altura de sus patas delanteras un trozo del mendrugo que acaba de cortar e iba a hincar el diente… he seguido cortando chorizo, jamón y pan para mi, y echándole las tripas y “gordos” del correoso jamón ya, a mi enorme pero tranquilo compañero de almuerzo… recogía, guardaba, cargaba con la mochila y cogía el bordón, mientras él me despedía como con más tristeza aún por saber que se había acabado nuestro fugaz encuentro gastronómico… ni un ladrido al encuentro ni un ladrido de despedida… me ha encantado el momento compartido con el primer ser vivo que hoy coincidía.

Retomaba el Camino dejándolo atrás y volviendo a mis pensamientos, ahora ya con algo en el estomago, para confirmar que si, que definitivamente había “cambio de planes”…

Después de caminar prácticamente la misma distancia recorrida hasta mi encuentro con aquel mastín, llegaría al destino de hoy, pero antes, como a tres kilometros de la llegada, hacía una parada en el Mesón Abrea, un clásico, no por nada, pero las dos veces anteriores también probe su Estrella Galicia, y verlo abierto me alegraba e invitaba a probar la cosecha de este año. la jornada estaba prácticamente cumplida, a penas me habían llovido cuatro gotas, que junto con las dos caídas en León y una que me mojo mínimamente saliendo de O’Cebreriro, podía decir que este nefasto 2020, llevaba una semana caminando y, hasta el momento podía contar las gotas caídas con los dedos de mis manos y me sobraban dedos… sin duda soy un afortunado!

A las 13:35 me hacía la foto frente al albergue que encontraba abierto, justo frente a la iglesia y que, curiosamente, me había llamado la atención en mi última visita a palas,en otras condiciones menos austeras, por la gran algarabía que proyectaba desde su interior, su terraza y proximidad repleta de jovenzuelos peregrinos en manada. Hoy estaba desierto, limpio como el jaspe, oliendo a productos de limpieza producto del remate al que lo estaban sometiendo tras partir los últimos peregrinos, las dos limpiadoras que me recibían y pedían esperase dos minutos a que terminasen de llevar las sábanas a su lavandería.

Enseguida formalizaba la entrada inaugurando el albergue, eligiendo la cama de abajo de la única litera que tenía a mano los enchufes y me disponía a lo de todos los días, para cuanto antes irme a comer y después del postre o repostre, comenzar a hacer firmes “los cambios”, para después poder empezar a escribir, en el frío albergue (la sala era como una sala de conferencias pero sin público) o en algún bar, restaurante o café fuese más acogedor.

Tras recorrerme medio pueblo en chanclas y con los pies recién embadurnados de crema, con lo patoso e inseguro que me siento por temor a resbalarme al perder una chancla, al final he dado con un bar de comidas desandando el camino al ver que en la otra dirección solo había uno abierto y era de raciones. El que me había llamado la atención a la entrada,antes de llegar al albergue era, sin tirar cohetes, perfecto… tenía menú por 10€!

Hoy, antes de ponerme a escribir quería llevar a cabo todo lo que había ido mascullando desde que empezaba a ascender dejando atrás Portomarín. Mmi derrumbe del castillo de naipes me había dejado descolocado… elefecto dominó provocado por la cancelación en Ventas de Narón había provocado no solo una necesaria modificación de reservas, sino que había trastocado mis idealizados y calculados planes… ya no podía llegar a Finisterre por Muxía y además las cosas que ya estaban complicadas desde Santiago a Finisterre se estaban aún complicando más, a la llamada de ayer por la tarde del alojamiento reservado en Pedrouzo, se le sumaba que había recibido un mail esta noche cancelando mi reserva en Negreira… primera noche tras salir de Santiago…

Cambio de planes!!!

Hoy duermo en Palas!

Mañana lunes en Melide. Un paseo de jornada, 15 km y a disfrutar del pulpo de Ezequiel y de una tranquila tarde en escribiendo en Melide mientras reposo el pulpo.

El martes Melide – Arzua, otro paseo, 14 Km, allí hay multitud de albergues, muy mal se tiene que dar para no encontrar algún poquito más cálido que lo de hoy.

Miércoles Arzua – Pedrouzo, los 19 Km estipulados y teniendo el cambio de reserva que me comunicaron ayer, O Burgo en vez de O Trisquel.

Y el jueves Pedrouzo a Santiago (si me dejan entrar).

El viernes cojo el tren a las 11:45 hasta Ourense y allí, a las 12:29 el que me llevará hasta Madrid Chamartín, para, si todo se da bien y nada lo impide, llegar a Alcalá de Henares, a mi casa, sobre las seis de la tarde… para disfrutar del fin de semana con la familia.

Pero… ¿y este descoloque? ¿Por qué estos cambios? ¿Al final llego dos días antes a casa? Y otra cosa!!! Y los sobres???

Los sobres:

Mañana abriré, en Melide, el ocho. El martes, en Arzua, el nueve. Miércoles, Pedrouzo, diez. Jueves, Santiago, el once. El viernes, cuando me levante y vaya tranquilamente a desayunar, el docce y el trece… El trece lo abriré en casa, cuando me reencuentre nuevamente con Marian, Carlos, Alicia y mis nietos…

Hablando de sobres, hoy, tras saltarme el postre, obligado por la contundencia del primero elegido… Garbanzos con callos y manitas de cordero, más el hermoso secreto ibérico enterrado en deliciosas patatas fritas gallegas… cuando tenía ya el café a mano abría mi sobre número 7. La foto hoy me congelaba y paralizaba unos minutos, me deleitaba con lo que muestra la instantánea, y con el precioso recuerdo de ese momento y alguno mucho más duro y doloroso que inevitablemente me venía también a la mente… de aquella foto no hace todavía un año, pero me parece que hace una eternidad… en ella se ven a la perfección dos sonrisas plenamente felices y, aunque cortadas se ven otras dos igual de radiantes… es la celebración de un cumpleaños, en el centro un par de pasteles con una vela cada uno, un ocho y un dos… este año, ese día, ya no habrá más tarta, la cuenta se paró ahí, en el dos… pero siempre ese día, el trece de diciembre, seguirá siendo su cumpleaños…

Volvía al sobre, a buscar la esperada carta. Eran dos, primero,por casualidad, leía la de el, mi amigo, haciendo además referencia a que, este año, los dos hemos perdido lo mismo, a quien nos trajo aquí… después leía la de ella, mi amiga, su compañera de viaje… GRACIAS a los dos, por vuestros mensajes de cariño y ánimo, GRACIAS…. pero sobre todo gracias por, como te escribí una vez, amiga, vosotros sois los artifices de haber hecho realidad mi otra gran pasión lejos del Camino… Siempre, desde pequeño, quise tener pueblo, hoy soy y me siento de Albares gracias a que vosotros lo pusisteis en nuestro camino… mi vida era otra e incompleta antes de ello… GRACIAS, AMIGOS!!!!

Y así, con la sensibilidad a flor de piel, buscaba donde y como empezar a escribir hoy, y lo hacía en el bar donde rechacé comer por no tener menú, pero era más acogedor y cálido que la casa de comidas y la sala de zona común del albergue… y así os he contado el radical cambio de planes que previamente a ponerme a escribir he llevado a la práctica, anulando y cambiando reservas, tanto de alojamiento como del coche que tenia alquilado para volverme el domingo desde Santiago y teniendo ya comprado el billete de tren para mi adelantado regreso a Madrid el proximo viernes sin que nadie de mi familia lo sepa… se están enterando según lo están leyendo… se que les alegrará más de este modo…

Empezaba esta andadura dispuesto a asumir y asimilar posibles variaciones dada la situación, y así ha sido, otras veces fueron otros motivos, mucho más estresantes que los de este año. En esta ocasión me conformaré, si finalmente puedo, con llegar a Santiago, finalizando el Camino que empezase en SJPP el 15 de diciembre, de 2016, tras haber celebrado el día 13 el cumpleaños de mi madre…

Finisterre tendrá que esperar para otra ocasión… por que además a Finisterre, AL FIN DEL MUNDO, me gustaría ir CONTIGO, Marian… y mientras tanto, mañana…. mañana más!

#Buencamino

#Novoysolo

#Vamosjuntos

(Hoy tengo serios impedimentos por tema de wifi para subir las fotos, subiré alguna y más adelante, con mejor wifi, subiré el resto).

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